San Valentín está a la vuelta de la esquina y a más de uno le va a pillar el toro. Para que te pille en cuanto a tiempo, pero no en ideas, hemos preparado una segunda entrega de ideas que quizá os fascinen.
Para calentar los preliminares no hay nada mejor que un masaje sensual, y como estos días está haciendo mucho frío lo mejor es hacerse con un buen aceite de masaje con efecto calor que caliente a tu pareja por fuera… y por dentro. Si haces click en el link verás que en La Petite Mort de Barcelona los tenemos de varios sabores, desde el clásico con sabor a fresa o cereza hasta gustos más dulces como chocolate blanco, caramelo o chocolate a la naranja.
Pero lo que realmente se lleva la palma en este terreno son las velas aromáticas de masaje. Sí, velas de masaje. Son unas velas aromáticas que al prenderlas, su aroma se hace con el control de la estancia. Al cabo de unos minutos, la cera-que-no-es-cera se ha derretido y tú se la puedes echar a tu amante en el cuerpo para ofrecerle un masaje caliente y aromático que despierte sus sentidos. Siempre me preguntan si quema, y a aquellos a los que les gusta ser quemados por la cera caliente les suelo defraudar, porque está lo suficientemente caliente como para producir un efecto sensual, pero no llega a doler.
Hombres, atended:
Si queréis satisfacer a vuestra pareja en una fecha tan señalada, una de las mejores opciones para regalarle (además de una buena sesión de sexo oral) pueden ser los estimulantes. Son una serie de cosméticos eróticos especialmente creados para mejorar nuestra vida sexual y aumentar nuestro placer. ¿Qué es lo que hacen? Pues sencillamente refuerzan la sensibilidad de las zonas donde se aplican. Los tienes para estimular el punto-G y hacer que tu penetración sea aún más placentera para ella o para aumentar la sensibilidad de su clítoris.

Si eres de los que suelen usar juguetitos o te apetecería introducirlos en vuestra vida sexual y quieres que sea algo que podéis utilizar entre los dos, ella caerá completamente rendida a tus pies si apareces en casa con un masajeador de clítoris. Lo grande de estos juguetes es que se suelen adaptar muy bien a la mano, como es el caso del Laya Spot de Fun Factory o del Touch de We-Vibe. Uno de los dos puede acariciar su clítoris con el juguete mientras realizáis la penetración… o siempre puede ser tu cómplice ideal mientras le realizas una comida que difícilmente olvidará.
Chicas, esto para vosotras:
Nuestro producto de cosmética erótica favorito es, sin lugar a dudas, el brillo de labios Divino Placer Oral de la prestigiosa marca Shunga. Es un gloss con estimulante, para que sean tus labios los que le pasen el estimulante a su pene. Este estimulante lo que hace es ponérsela más sensible, así que tardará mucho en olvidar la mamada que le harás a continuación.
Otro juego que me gusta recomendar a mis clientas es el siguiente: le tapas los ojos con un antifaz y poco a poco le bajas la bragueta. Mientras se va poniendo “nervioso”, tú aprovechas para aumentar su agonía echando un poco de lubricante en un huevo masturbador. Se lo colocas en el pene y en ese momento estarás completamente en control de su placer y como tienes la boca libre (aunque la sensación que él tendrá en el pene será tan intensa como la del sexo oral), podrás decirle al oído todas las marranadas que haréis para celebrar San Valentín.
Y hasta aquí otra tanda de ideas para que vuestro próximo 14 de Febrero sea completamente inolvidable.


Seguramente convendrás conmigo en que la caja es un poco fea, pero no te confundas, porque las llamas que tiene dibujadas serán las mismas que saldrán de vuestra cama. Este juego no sólo os llevará a terrenos aún inexplorados (no me creo que lo hayáis hecho todo, ya) sino que además hará que os conozcáis más y estéis más compenetrados como pareja porque todo lo que pasa en la cama influye fuera de ella. De hecho, es el juego que más veces y a más gente ha recomendado nuestra sexóloga. Esto se debe a que no sólo tienes una serie de pruebas eróticas que realizar, sino que también tienes que responder a preguntas y lo más importante: hablar de tus deseos con tu pareja.













